Citas Bíblicas

Acerca de la veneración de imágenes

En ningún texto de la Biblia se lee que Dios haya mandado a crear imágenes de yeso madera o fundición para que los hombres se arrodillen ante ellas a fin de venerarlas. Tampoco se lee en la Biblia que sea lícito que los hombres vayan a pedirles a estas personas, representadas por esas imágenes, que oren a Dios por ellas.

En ningún texto del Nuevo Testamento se encuentra a algún cristiano arrodillándose ante una imagen, o pidiéndole a una estatua (o lo que esta represente) que interceda por él ante Dios.

Dios nunca enseñó a hacer eso. Tampoco Jesús lo enseñó ni los apóstoles lo practicaron. De tal manera que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que esa práctica no es bíblica.

Demás está decir que ninguna persona sensata y conocedora de la Biblia, invocaría a un muerto para que lo ayude a orar ante Dios, pues eso está prohibido por Dios. (Lv:20:27)

“Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir, serán apedreados; su sangre será sobre ellos.”

Ahora bien: Hay personas que tratan de hacernos ver que Pablo les pidió a los tesalonicenses que oraran por él: "Hermanos, orad por nosotros" (1Ts:5:25) Pero una cosa es que Pablo les haya solicitado a los tesalonicenses (personas vivas en tiempo de Pablo) que oren por él; y otra cosa muy distinta es que nosotros pidamos a un muerto que interceda por nosotros ante Dios. (?)

Sin embargo, quienes se empeñan en solicitar ayuda de los muertos dicen que para Dios todos están vivos y no hay muertos para Él. El pasaje que se utiliza para justificar semejante error es, (Mt:22:32)

“…Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”

Pero al estudiar la Biblia debemos tener cuidado de no sacar de contexto las frases que repetimos. Veamos: ¿a qué muertos se refiere la prohibición de levítico, si no es a los muertos físicos? ¿Cuáles son los muertos con quienes no nos está permitido hablar? Dios hace referencia a los muertos, y lo hace en relación a aquellos que han dejado el mundo físico.

Hemos de coincidir en que esas personas representadas por imágenes y estatuas (la virgen y los santos) son muertos que aun no han resucitado (Jn:6:40; 1Co:15:)

La frase: “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos” se debe estudiar a la luz de la conversación que Jesús está sosteniendo con los saduceos; estas personas no creían en la resurrección y tampoco en espíritus: “Porque lo saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel ni espíritu…” (Hch:23:8) Entonces Jesús, sabiendo que ellos no creen en espíritus, les dice: “Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios…?” Es decir, que el tema de conversación es la resurrección, y lo que enseña el pasaje, no es que no haya diferencia entre vivos y muertos y por lo tanto nosotros podemos hablar con los muertos como con los vivos; lo que enseña es que el espíritu de los muertos vive aun, y un día estos muertos serán resucitados.

Ahora bien: suponiendo que fuese lícito ante Dios pedirle a los muertos que oren por los vivos, preguntamos: ¿Dónde hay un ejemplo de ello? ¿Cuándo Pablo se arrodilló frente a una imagen para rogarle al representado en ella que ore a Dios por él?

El problema que presenta esta enseñanza de la iglesia de Roma que alienta el culto a las estatuas y representaciones de Cristo, la virgen María y los santos, es que Dios no la impartió. Si Dios no enseñó ese culto, ¡entonces no hay que practicarlo!

Quienes no quieren reconocer la falsedad de la iglesia de Roma, pretenden justificar bíblicamente una práctica que Dios nunca mandó a realizar. Utilizan con astucia la Palabra de Dios, para engañar a las personas mediante artimañas haciéndoles creer que están haciendo lo correcto. (El diezmo, enseñado por muchos pastores seudo evangelistas, es otro ejemplo de ello). Arrodillarse ante imágenes no es una práctica que Dios haya ordenado a la iglesia, como tampoco lo es diezmar. Ambas doctrinas son falsas, porque no son de Dios. Y quienes alientan esas prácticas caen en la categoría de falsos maestros.

La fabricación de imágenes y el culto que se les brinda a éstas, es idolatría, (no importa cómo se lo quiera justificar) la Biblia le llama “idolatría”, pues, mediante las imágenes se logra que los hombres desvíen su atención del Creador, único y sabio Dios, a quien pertenecen toda la gloria y la honra.

Por último quisiéramos citar lo que el Señor Jesucristo dijo a la mujer samaritana:

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn:4:23-24)

Ahora bien: Jesús dice que los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad; sin necesidad de un lugar determinado, ni de ninguna imagen. Pero: ¿Hay algún pasaje bíblico en dónde se enseñe que hay que venerar mediante imágenes a Cristo, a la virgen María y a los santos?

Mucho me temo que no.