Citas Bíblicas

La identificación con Cristo (Primera Parte)

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La identificación con Cristo (Segunda Parte)

Una de las doctrinas cristianas más apacionantes, es sin lugar a dudas, la doctrina de la identificación con Cristo.

Al igual que ocurre con la salvación, la identificación con Cristo es una experiencia que toda persona que se acerca a Dios tiene que vivir para poder "andar en el Espíritu."
Aunque esta doctrina, (como veremos) es de suma importancia; no es muy común que se enseñe en las congregaciones cristianas.
 A tal punto llega este desconocimiento que es muy probable que solo el diez por ciento de las personas que se autodefinen como cristianos la conozca. Menor aun es el número de personas que ha experimentado esta identificación
Para la comprensión de esta doctrina, es necesario que quien la estudie esté seguro de su salvación, y también es preciso despojarse de toda carga extra que se nos haya impuesto u obligado a llevar.
Las cargas extras, es ese peso enorme que impide a los cristianos vivir en la plenitud de Cristo.
Estas cargas extras han sido impuestas al pueblo de Dios; y están constituidas por falsas doctrinas, falsos mandamientos, reglas arbitrarias y prejuicios que se han ido incorporando a través del tiempo en la vida de la gran mayoría de los cristianos, volviéndolos extrañamente temerosos, ineficases, dominados por el pecado, carnales y alejados de la vida de Cristo.  A punto tal, que se han alejado totalmente de lo que constituye el gozo de vivir en Cristo.
 
La identificación con Cristo comienza con el nuevo nacimiento:
 El Señor Jesucristo dice "que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Jn.3:3)
Nacer de nuevo es nacer al Espíritu. "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es." (Jn:3:6)
Este nuevo nacimiento lleva consigo la vida eterna, la cual se hereda creyendo en Jesús. ":..para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn:3:15)
¿Que es la vida eterna?
Si decimos que la vida eterna es una vida que no tiene fin, estamos en lo cierto. Pero eso es solo parte de la verdad, pues la vida eterna es una vida que no tiene fin, pero tampoco tiene principio. Desde ese punto de vista vemos que el único que puede tener vida eterna es Dios, quien no tiene principio ni fin.
Ahora bien: ¿Como es posible que nosotros tengamos vida eterna siendo que hemos tenido un principio e inevitablemente tendremos un fin?
Veamos: Según (Jn:3:5) hemos tenido dos nacimientos: uno físico y otro espiritual "...el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios"
En el nacimiento físico heredamos de Adán, el pecado y la muerte: "Por tanto como el pecado entro en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, asi la muerte paso a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." (Ro:5.12)
En el nacimiento espiritual heredamos de Cristo la justicia y la vida eterna. "Así que, como por la transgreción de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justicia de vida." (Ro.5:18)
Es decir que, así como antes teníamos muerte por estar en Adán, ahora tenemos vida eterna porque hemos sido incorporados a la vida de Cristo.
Tenemos vida eterna porque estamos en Cristo, y dado que él tiene vida eterna, nosotros también la tenemos.
Por eso es que la Biblia dice en cientos de pasajes que estamos en Cristo.
Pues bien: En Adán éramos pecadores y nuestro fin era la muerte. En Cristo, somos justos y nuestro fin es la vida eterna.
En Adán merecíamos morir, y eso es exactamente lo que ocurrió.
Para que esa muerte se efectuase Cristo ocupó nuestro lugar y murió por nosotros. Es decir, que cuando Cristo murió, nosotros morimos con él: "Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron" (2Co:5:14)
(Es muy importante comprender que cuando Cristo murió, todos morimos con él.)
Ahora bien:
La herencia del pecado y de la muerte ya no es parte de nosotros pues la perdímos al morir en la cruz.
Nuestro viejo hombre fué crucificado y el cuerpo del pecado destruido.  Cuando Cristo resucitó nosotros resucitamos con él:
"...sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él..." (Col:2:12)
Ahora somos una nueva criatura: "...creados en Cristo Jesús para buenas obras..." (Ef:2:10)
Y:
 "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2Co.5:17)

Resumiendo esta primera parte de la identificación con Cristo, podemos decir:

-Cuando Cristo murió nuestro viejo hombre murió con él.
-Cuando Cristo resucitó nosotros fuimos hechos criaturas espirituales.
-El viejo hombre que éramos estaba influenciado por el pecado.
-La nueva criatura que somos está bajo la influencia del Espíritu Santo.
-En Adán pecábamos.
-En Cristo somos justos. (la justicia son las buenas obras)
-Antes estábamos en Adán y nuestro fin era la muerte.
-Ahora estamos en Cristo y nuestro destino es la vida eterna.