Citas Bíblicas

El amigo Escribió:

Hola Carlos! Gracias por tu mensaje y por tus amplios comentarios. Discúlpame por contestarte hasta hoy.
Estoy de acuerdo en mucho de lo que mencionas; y habiendo analizado todos tus puntos de vista, creo que dar con generosidad a los pobres es un mandamiento muy importante que nos encomendó Jesús, y quizá ahí podemos cumplir la ley de Cristo citada en Gálatas 6:2.
Ahora, considero que si somos parte de una congregación que se alimenta de la palabra impartida por su pastor, debemos ofrendar en la medida que podamos para los gastos que se requieren para atender las reuniones y el mantenimiento de los inmuebles y los eventos de evangelización.
Sin embargo, me llama la atención muchos creyentes dan testimonios de la provisión sobrenatural recibida por ser fieles en diezmar.
Voy a seguir escudriñando el tema.
Mucho te agradezco tu tiempo, y espero que te pueda seguir consultando sobre otros asuntos de doctrina.
Te mando un abrazo, y que las bendiciones de Nuestro Señor Jesucristo te colmen cada día.



Respuesta

Hola !! Me alegra mucho saber de ti y de que podamos estar de acuerdo en algunos puntos.
Quisiera hacerte un par de comentarios. Trataré de ser breve para no abusar de tu paciencia.

Primero: Estoy absolutamente de acuerdo en que cada uno de nosotros, los que formamos parte de una congregación, aportemos y ofrendemos en la medida que podamos, para el mantenimiento del lugar en el cual nos reunimos. La Biblia enseña que la casa de Dios es un lugar en donde aquellos que no tienen qué comer puedan hacerlo.
Ahora bien: si todos los miembros de una congregación se reúnen y deciden aportar el diez por ciento de sus salarios a la iglesia a la cual asisten, están en todo su derecho y me parece una decisión digna de destacar y alabar.
Lo que no me parece bien, y con lo cual estoy absolutamente en desacuerdo, es que se manipule a las personas para hacerles creer, que si dan el diez por ciento Dios los va a bendecir; y que si no lo hacen, recibirán maldición. Decir semejante cosa es desconocer por completo los fundamentos de la doctrina cristiana.

Segundo: No conozco a nadie a quien el Señor los haya provisto sobrenaturalmente por haber diezmado.
Asistí por más de diez años a una iglesia en la cual el diezmo era una de las doctrinas más importantes (no se dejaba pasar una sola reunión en la cual no se mencionara) Yo mismo he diezmado por más de ocho años. Jamás llegaba a mis manos una suma de dinero sin que yo apartara el diez por ciento. Y debo decir, (poniendo a Dios como testigo) que el Señor no me proveyó más de lo que venía haciéndolo aun antes que yo fuera a la iglesia y estudiara su Palabra y diezmara.
A fin de no ser un testigo falso, debo confesar que más de una vez estuve tentado a quedarme con algo del diezmo para comprar algo de lo cual tenía necesidad; sin embargo no lo hice, y jamás dejé de aportar mi diezmo a la iglesia.
Ahora bien: llegó un tiempo en el cual ya no podía hacer frente a mis obligaciones de ciudadano. Como el dinero no me alcanzaba para hacer frente a mis gastos, había dejado de pagar los impuestos. Entonces decidí ir ante el Señor y confesarle que no iba a pagar el diezmo. Le dije: "Señor, si hemos de ser justos, tenemos que reconocer que yo he cumplido con mi parte, y sin embargo el dinero no me alcanza para pagar mis impuestos, de manera que tendré que dejar de diezmar, de lo contrario, mi familia y yo tendremos que dejar de comer; o tendré que verme impedido de hacer frente a mis obligaciones."
Me parecía injusto no pagar mis impuestos, tanto como hacer padecer a mi familia. No me parecía justo pues yo HABÍA DIEZMADO!!
No quería decirle a Dios que había estado esperando por mucho tiempo a ver si él abría "las ventanas de los cielos" a fin de que yo pudiese pagar mis impuestos. Pero eso es precisamente lo que había ocurrido.  No quería decirle, que, a mi juicio, yo no era el que había "fallado"
Fué en ese momento en que Dios me mostró que esa promesa no era para mí. Yo había estado esperando en vano una respuesta de parte de Dios, la cual él no estaba comprometido a darme. Él jamás se comprometió conmigo a abrirme la ventana de los cielos; por lo tanto él jamás falló, sino que yo creía en algo equivocado a causa de una mala interpretación de su Palabra.
Es necesario que comprendamos esto: si esa promesa de bendición fuese para los cristianos, Dios estaría en deuda conmigo; y no sólo conmigo, pues conozco a más de una persona a la cual le ha ocurrido lo mismo que a mi, y estoy seguro que un día, también te ocurrirá a ti (si es que no te ha ocurrido)
En fin. Ese es mi testimonio y mi experiencia del diezmo. Dios sabe que es verdad.
Gracias por tu afecto y por tus buenos deseos. Sabes que puedes contar conmigo para cualquier consulta o duda que se te presente.
Un abrazo. Hasta siempre. Que la gracia del Señor sea contigo.
Carlos