Citas Bíblicas

¿Qué dice la Biblia en cuanto al ayuno?

María José Escribió:

Hola:
me gustaria saber sobre el ayuno y las vigilias,,,debemos hacerlo ??  y en caso que asi sea, ¿cómo es realmente un ayuno y una vigilia que agrade a Dios?
he visto en algunas congregaciones que no comen nada y ni siquieran toman agua y pasan todo el dia en la iglesia, A veces mas de un día sin comer, ni tomar liquido,,,eso esta bien??
 
Gracias por crear este sitio
Dios los bendiga
Maria Jose


Respuesta

Hola María José!! Gracias por comunicarse.

Hay algunas personas que suponen que el ayuno tiene una especie de "poder" por el cual Dios otorga cierta petición que le hagamos. Es decir, estas personas piensan que el ayuno es el "precio" que Dios demanda para conceder las peticiones.
Pero, ¿es eso cierto? ¿es verdad que con el ayuno logramos la atención de Dios para que nos conceda aquello que pedimos? No. El ayuno no es el precio que hay que pagar a cambio de los favores de Dios. Todo lo que recibimos de parte de Dios es por gracia, y el precio ya lo pagó nuestro Señor Jesucristo. (Jn:1:16)

Si usted, mi querida amiga, necesita que Dios le conceda algo, solo vaya ante Dios, en nombre de Jesús. Todo lo que necesita es acercarse confiadamente al trono de su gracia. (Hb: 4:16)
A veces pareciera que Dios no responde a nuestras oraciones de una manera satisfactoria, sin embargo, él conoce todas las cosas y nos brinda, a su tiempo, todo lo que nos es necesario. Pero no hay en el Nuevo Testamento algo que nos indique que las bendiciones sean proporcionales a la cantidad de días de ayuno. Por lo cual, no es correcto ayunar en ese sentido.

Ahora bien, el hecho de que no podamos utilizar el ayuno como artimaña para obtener de Dios aquello que anhelamos, no significa que el ayuno no tenga importancia

Veamos. El ayuno es un complemento de la oración, es más una entrega que una petición. Existen dos extremos doctrinales con respecto al ayuno cristiano:  
Por un lado, hay gente que niega el ayuno y dice que no hay necesidad de ayunar.   
Por otro lado, hay quienes hacen del ayuno un rito que confiere poder y obliga a Dios a favor de uno. Estas personas piensan que si no ayunan, no se salvan, o no estarán en el Espíritu, o no verán al Señor, etc    

Personalmente no estoy de acuerdo con ninguno de estos dos extremos. Creo que el ayuno es un complemento valioso de la oración, pero solo un complemento.

Es una expresión de arrepentimiento y súplica, como una ofrenda no negociable. Por ejemplo, es muy bueno ayunar cuando vamos ante Dios arrepentidos de haber estado cometiendo pecados. Pero no para que en base a nuestro ayuno él nos perdone, sino como muestra de arrepentimiento.
Cuando el Señor Jesucristo vino, nos alertó en cuanto al ayuno diciendo: “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas...” 

En base a esta manifestación de Jesús, vemos lo penoso que es, que en tiempos de la gracia se ayune para que digan que una persona es muy santa, o muy consagrada.

La manera (o el modo) de ayunar debe ser como lo enseñó el Señor:  

"Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público." (Mt:6:16-18)

Esto nos enseña que ayunar en público no es correcto. No debe ser un rito y nadie se tiene que dar cuenta cuando ayunamos; de lo contrario solo estaremos pasando hambre para que nos vean los hombres.
Mi convicción personal es que conviene ayunar, pero como ofrenda íntima y personal a Dios, acompañando la oración, para expresar clamor, necesidad y arrepentimiento a Dios, no a los hombres.   No como trueque de favores, ni como fórmula para obtener poder, es decir, no convertir el ayuno en una idolatría más, o práctica supersticiosa para exaltar nuestros egos.    

Nadie debe ser menospreciado por la poca cantidad de ayunos que practique, ni tampoco idolatremos a quienes se ufanan de practicar prolongados y repetidos ritos de ayuno. El ayuno es para Dios, nadie debe saber que ayunamos.

Bueno María José, espero haber sido claro. Gracias por sus buenos deseos y por su aliento.

La gracia del Señor sea con usted todos los días de su vida.

Ate: Carlos